En el año 2020, entre un 20 y un 30 por ciento de los vehículos que circulen por las carreteras españolas será eléctrico o híbrido, es decir, con motor de combustible y con batería,con glp y gasolina, según datos de la Agencia Nacional de la Energía. Esta ha sido una de las conclusiones extraídas de la conferencia del jefe de departamento de Transporte del Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía, Juan Luis Pla, ofrecida en el curso ‘Energías renovables para combatir el cambio climático’ que se celebra en la quinta edición de los cursos de verano de la Universidad de Jaén en la localidad de Torres.

Según informó la organización, Pla ha asegurado que el uso del vehículo eléctrico cuenta con innumerables ventajas energéticas y medioambientales, ya que es mucho más eficiente un coche energético que un coche de gasolina o gasoil. “Todavía hay pocos vehículos, la oferta a nivel nacional y extranjera es escasa, pero a final de año va a empezar a aumentar ya que las empresas están, actualmente, trabajando en la transformación del vehículo convencional”, ha destacado. En este sentido, ha considerado que se trata también de una forma de diversificar el sector, un ámbito como el automovilístico que lleva cien años trabajando más o menos en la misma tecnología.
A su juicio, las baterías pueden ser un elemento crítico en este momento. “Una batería es muy cara, por lo que debemos conseguir que exista una demanda grande de baterías para reducir el coste de las mismas”, ha apuntado. Durante su ponencia también ha informado del ahorro económico que se obtiene con el uso del vehículo eléctrico ya que con este cada cien kilómetros tiene un coste de entre 1,5 y dos euros, mientras que con un vehículo convencional, en el mismo trayecto, se invierten entre seis y ocho euros, con lo que los costes se reducen hasta cuatro veces.
Así, ha instado a que el vehículo eléctrico sea considerado una oportunidad para la industria del automóvil, con más razón teniendo en cuenta que el petróleo es un bien limitado y caro. También ha hablado sobre los vehículos híbridos que suponen la antesala al vehículo eléctrico, utilizan gasolina pero con gas liquado. “Es un vehículo más limpio, que será un previo a la introducción masiva del eléctrico”, ha apuntado.
Igualmente ha señalado que entre 2011 y 2013 todos los fabricantes del mundo han anunciado el lanzamiento de vehículos híbridos, híbridos enchufables y eléctricos puros, hasta que se termine imponiendo, paulatinamente, el eléctrico puro, aunque habrá un periodo amplio de convivencia entre ambas fórmulas.
via: www.ecoticias.com
El coche eléctrico se afianza como la mejor opción de transporte limpio y en dos años se podrán elegir varios modelos en el mercado

Conducir contaminando menos, con un vehículo ecológico de emisiones cero era hasta hace poco una utopía. Los dos candidatos más serios para sustituir a los coches de gasolina, los vehículos eléctricos y los de hidrógeno, se enfrentaban a serios obstáculos. Baterías de poca potencia y autonomía, por un lado, y la imposibilidad de obtener hidrógeno a un precio asumible, por otro. Sin embargo, en el último año, el coche de baterías eléctricas ha tomado la delantera en esta carrera para conseguir un automóvil ‘verde’. En dos años, cualquiera que lo desee dispondrá de varios modelos de este tipo de vehículo en el mercado.
Los dispositivos que han revolucionado el sector de la automoción desde el punto de vista ecológico han sido las baterías de ion-litio que usan tanto los teléfonos móviles como los ordenadores. Sus principales cualidades -son más ligeras y potentes- han impulsado la ventaja de los automóviles eléctricos frente a los de hidrógeno. Ya el pasado año se crearon diferentes modelos en los que se incorporaron estas baterías y aun siendo vehículos menos potentes que los de gasolina, alcanzaron velocidades de hasta 160 kilómetros hora.
Recargar es más barato que repostar

No obstante y a pesar de los avances, la autonomía de la batería sigue siendo uno de los puntos débiles de estos vehículos, y una de las razones por las que no acaban de convencer al conductor medio. Puesto que sólo se puede circular con la batería entre 60 y 160 kilómetros, dependiendo del modelo y la velocidad, en muchos casos se incorpora un motor de gasolina para poder seguir circulando -son los llamados “híbridos”-. En algunos casos, el motor de gasolina también permite recargar las baterías en marcha. Otro de los principales inconvenientes es que estas baterías no se han abaratado y son caras, lo que repercute en el precio final. En estos momentos, los coches eléctricos más económicos cuestan de partida entre 15.000 y 16.000 euros y son los que tienen menor autonomía (menos de 100 kilómetros). A mayor autonomía y potencia, mayor precio.
La ventaja se halla en el coste de la recarga, que se realizará en pocas horas y con un enchufe doméstico. Será más barato que repostar gasolina, sobre todo en una situación como la actual, en la que el petróleo es cada vez más escaso y por lo tanto, más caro. Con las actuales tarifas, recargar las baterías de un coche eléctrico sale por la cuarta parte de lo que cuesta llenar el depósito de gasolina: el litro de gasolina se acerca al euro, mientras que el equivalente en electricidad son 21 céntimos de euro.
Los vehículos de hidrógeno, sin embargo, no han encontrado aún la forma de abaratar los precios. El motor de combustión de hidrógeno es más potente que la alternativa eléctrica, y resulta mucho más rápido llenar el depósito que recargar las baterías eléctricas. Pero el precio está lejos de ser competitivo: a ocho euros el kilo de hidrógeno llenar el depósito de uno de los últimos prototipos, el Hydrogen 7, cuesta 64 euros.
El reto de la infraestructura
Entre los problemas técnicos más importantes a los que se enfrenta la creación de un vehículo de hidrógeno destaca la forma de diseñar toda la infraestructura de distribución y almacenaje del combustible. De momento, existen muy pocas dispensadoras de hidrógeno o hidrogeneras pero numerosos expertos coinciden en que ésta sería la solución: crear tuberías de distribución, tanques para almacenar hidrógeno líquido y una flota para su transporte seguro. Es decir, una transformación radical en la industria y el transporte jamás vista en la historia que exigiría una inversión multimillonaria.
De llevarse a cabo esta iniciativa, quedaría por resolver el principal inconveniente para los usuarios: la obtención de hidrógeno a un coste bajo. A pesar de que la fuente del hidrógeno es el agua, un recurso abundante en el planeta, su obtención a través de la electrolisis es un proceso caro y con un requerimiento energético alto -se necesita la misma energía para obtener el hidrógeno que la que después producirá con él-. Se podría utilizar carbón para obtener la energía necesaria que requiere la electrolisis pero en ese caso no se estaría avanzando en la tarea de reducir las emisiones contaminantes al medio ambiente. Y si se opta por el uso de la electricidad, el sistema no es tan eficiente: es más conveniente destinar la electricidad a la carga de las baterías de un coche que a producir hidrógeno para alimentar una celda de combustible que genere de nuevo electricidad para mover un coche. Así lo constataba en un informe de 2006 uno de los investigadores de la European Fuell Cell Forum, una organización que apoya el desarrollo de células de combustible.
Entre las alternativas a la electrolisis, se estudia la obtención de hidrógeno de otras fuentes, como el etanol o el metano, gracias al uso de catalizadores y células de combustible. El catalizador permitiría transformar, en el mismo automóvil, el etanol o el metano en hidrógeno, el hidrógeno pasaría a la célula de combustible y ésta generaría la electricidad suficiente para mover el coche. Este sistema, sin embargo, no es tan limpio desde el punto de vista medioambiental de emisiones. Tampoco evita la dependencia de un combustible, aunque sí la necesidad de crear toda la infraestructura de distribución de hidrógeno.
Otra opción es la que presentó el año pasado un grupo de científicos del Massachussets Institute of Technology. Los investigadores de este prestigioso centro han creado un sistema sencillo y barato para separar el hidrógeno del agua utilizando energía solar y un nuevo catalizador de fosfato e iones de cobalto, que emula el proceso de fotosíntesis de las plantas. De implantarse sería un sistema 100% limpio pero la realidad obliga a abrir los ojos y tomar conciencia de que se trata de una apuesta prometedora que está muy lejos de llegar a comercializarse.
La red eléctrica ya existente
Puesto que en estos momentos las células de combustible de los vehículos de hidrógeno son muy caras y la infraestructura para distribuir el hidrógeno es anecdótica, la distribución de electricidad para los coches gana peso como una opción más cercana y real.

Como la red ya está creada, bastaría con organizar un sistema de postes o puntos, incluso en las mismas gasolineras, donde los coches podrían enchufarse y recargarse o comprar baterías cargadas para su sustitución. En Europa y EE.UU ya hay varias empresas eléctricas que trabajan en este proyecto. Otra de las ventajas que se adjudica a la apuesta eléctrica es que permitiría aprovechar el excedente de electricidad que se genera por la noche -sobre todo el de los parques eólicos, que no se puede acumular-. Así, el usuario dispondría de las dos opciones: enchufar su coche por la noche o, en caso de necesidad, sustituir la batería consumida por otra recargada.
Ahora bien, aunque los coches eléctricos parecen ser la apuesta más cercana para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, este esfuerzo no serviría de nada si con el fin de obtener la electricidad se siguiera recurriendo a combustibles fósiles. ¿Están preparadas las fuentes renovables para alimentar un número creciente de coches eléctricos? ¿hay suficiente electricidad para lograr este fin? Hay quien asegura que no pero también quienes opinan lo contrario. En los EE.UU, el Instituto de Investigación para la Electricidad de Palo Alto, una institución sin ánimo de lucro, previó que si en el año 2050 se consiguiera que hasta el 60% de los coches del país fueran eléctricos, estos sólo consumirían el 8% de la electricidad nacional. De cualquier forma, es una hipótesis que sólo se verificará cuando llegue el momento.
¿Tiene futuro el hidrógeno?
En este contexto se puede deducir que al automóvil de hidrógeno se le escapa la oportunidad de salir adelante. El año pasado, algunos ejecutivos de General Motors y Toyota dudaban sobre la viabilidad de los coches de hidrógeno a corto plazo y sugerían que sus compañías apostaban por el eléctrico como el mejor modo de reducir las emisiones a gran escala. No obstante, otros expertos apuntan que el futuro de la energía pasa por la combinación de varias fuentes. Y aunque el hidrógeno pierda el tren en el ámbito de la automoción, no hay por qué desdeñar otros nichos de aplicación. Es el caso de los sistemas estáticos, alimentados por energía solar o por metano que obtengan hidrógeno del agua y permitan cubrir las necesidades energéticas de una casa y proporcionar hidrógeno combustible para un automóvil o para la calefacción. Sistemas así no precisan de la compleja infraestructura de transporte de hidrógeno y podrían proporcionar autonomía energética a casas aisladas. Lo que todavía está por comprobar es que sean rentables desde el punto de vista económico.
via: http://revista.consumer.es

La primera berlina de lujo híbrida de BMW, el ActiveHybrid 7. Y los primeros kilómetros al volante han bastado para poder asegurarles que, ante rivales como el Mercedes S 400 Hybrid o el Lexus LS600h, la apuesta bávara se caracteriza por la fortaleza combinada de sus motores de gasolina y eléctrico. Entre ambos ofrecen 465 CV de potencia y hasta 700 Nm de par, lo que convierte a este modelo en la berlina híbrida más potente del mercado. Incluso si lo comparamos con el 750i del que deriva, el ActiveHybrid exhibe mejores prestaciones, rebaja los consumos hasta en un 17% y emite menos CO2 a la atmósfera.
El proceso de producción en serie comenzará el próximo mes de enero, estando prevista la comercialización de modelos con batalla corta y larga (L) en abril. El equipamiento no está definido, pero será tan abundante como el que ya ofrece la nueva Serie 7 desde hace un año, cuando se puso a la venta. Las opciones de personalización y refinamiento, a través del programa ‘Individual’ de BMW, son infinitas. El precio también es una incógnita, aunque será parecido a los 105.900 euros fijados como base para la versión corta en el mercado teutón.
La tecnología que presenta este ‘7’ es totalmente distinta a la que exhibirá BMW en breve sobre la base del X6 y que tendrá el mismo apellido: ActiveHybrid. A esta berlina que hemos probado la denominan ‘Mild Hybrid’ (medio híbrida) porque cuenta con un sistema más básico. Aquí trabajan juntos un bloque V8 de combustión TwinTurbo y un motor eléctrico trifásico síncrono, integrado en una nueva caja de cambios de ocho velocidades.
Para reducir el consumo, cuenta con un sistema llamado ‘Auto Start Stop’ que detiene el motor de combustión cuando el coche está parado en semáforos, cruces o atascos. Cuando frenamos por completo, el V8 se desconecta y es el motor eléctrico el que da servicio a los sistemas del coche (climatizador, radio, alumbrado…) Este propulsor eléctrico se alimenta a través de una batería ubicada en el maletero con medidas 37×22x37 cm y un peso de 27 kilos. Además, al equipo se suma la electrónica funcional necesaria para alimentar la red de alto voltaje a bordo.
Recarga continua
Abundando en el funcionamiento del sistema, el motor eléctrico tiene 20 CV y aporta un máximo de 210 Nm de par cuando se necesita. Se recarga de forma continua, alimentándose de la energía que se crea cuando levantamos el pie del acelerador y, sobre todo, cuando pisamos el freno. Su misión fundamental es aliviar el esfuerzo del motor de combustión. Y lo consigue de muchas maneras: haciendo las veces de motor de arranque; funcionando cuando el sistema de parada y arranque apaga el motor térmico; o en carretera, cuando queremos aprovechar toda la potencia y se activan los modos ‘active boost’ y ‘overboost’, con los que ‘presta’ esos 20 caballos y 210 Nm extra. Con su ayuda, hemos de decirlo, las aceleraciones del coche son brutales.
Aunque BMW ha desarrollado este proyecto en conjunto con Daimler, el S 400 Hybrid de Mercedes está más enfocado a minimizar los consumos y las emisiones, evitando esforzar en demasía su V6 y buscando, en cambio, unas cifras homologadas inferiores a los 8 litros en ciclo mixto.
Pero la marca bávara, tal vez por su citado potencial en EEUU y Alemania, enfoca su producto pensando más en las prestaciones que en los consumos, lo que no quiere decir que éstos se hayan visto perjudicados. Para resumir este sub-segmento de berlinas de lujo híbidras, Mercedes apuesta por una tecnología parecida, pero enfocada a consumir lo menos posible; Lexus destaca por ser el único capaz de rodar exclusivamente en modo eléctrico; y BMW brilla por su músculo en el apartado mecánico, muy superior a la competencia. Incluso si lo comparamos con el 750i, el ActiveHybrid 7 tiene más potencia (465 frente a 407), mejores consumos (9,9 frente a 11,9) y prestaciones (pasa de 0 a 100 en 4,9 segundos, tres décimas menos que el modelo convencional de gasolina).
Al volante
La primera prueba dinámica tuvo lugar en carreteras convencionales, autopistas sin límite de velocidad y atravesando un par de pueblos. Así pudimos comprobar el funcionamiento del sistema híbrido. El sistema de parada y arranque cumplió su función a lo largo de nuestro recorrido, que incluyó un tramo sin limitación alguna. Después de unos kilómetros de ‘barra libre’, con diversos cambios de ritmo para comprobar la potencia de aceleración, el ciclo mixto rondaba unos dignos 11 litros. Si hubiésemos hecho lo mismo con un 750i, probablemente habríamos rebasado los 14 de media…
Por último, las diferencias estéticas con respecto a la Serie 7 pasan por unas llantas de 19’’ de aleación ligera con diseño de tipo turbina y aerodinámica optimizada. El logo ‘ActiveHybrid 7’ aparece en la tapa del maletero, el montante C y las molduras embellecedoras de las puertas. El maletero también sufre modificaciones, puesto que es el lugar donde se esconde la batería.
Por ello, pierde 40 litros de capacidad y su zona de carga es irregular. Pero los 460 litros disponibles son suficientes para el equipaje y, según la marca, puede albergar cuatro bolsas de golf. Existe una nueva pintura ‘Bluewater’ exclusiva para este modelo y a través del iDrive podemos acceder como novedad a un sistema de información que nos muestra el rendimiento del sistema híbrido en tiempo real y, por otro lado, una gráfica de cuánto hemos ahorrado en los últimos minutos de conducción.
Características técnicas ActiveHybrid 7
Sistema híbrido
Potencia máxima: 465 CV
Par motor máximo: 700 Nm.
Motor de combustión: Gasolina, delantero longitudinal, 8 cilindros en V. 4.395 cc. Inyección directa, turbocompresor e intercooler.
Motor eléctrico: Corriente alterna, 20 CV, 210 Nm de par. Potencia constante entre 5.000 y 6.000 vueltas.
Medidas: Largo/Ancho/Alto: 5.072/1.902/1.485 mm. Batalla: 3.070 mm. Peso: 2.120 kilos. Depósito de combustible: 80 litros. Maletero: 460 litros. Plazas: Cinco.
Transmisión: tracción posterior, caja de cambios automática de ocho velocidades.
Prestaciones y consumos
Velocidad máxima: 250 km/h (limitada electrónicamente). 0-100 km/h: 4,9 segundos. Consumo urbano/extraurbano/mixto: 12,6/7,6/9,4 litros/100 km. Emisiones de CO2: 219 gr/km.
via: www.elmundo.es